Octubre de 2009. El presidente Mohamed Nasheed, junto con todo su gabinete, está sentado en el fondo del océano, a seis metros bajo la superficie. Trajes de buceo, máscaras de oxígeno, documentos en carpetas impermeables. No era una broma ni un espectáculo para los medios: era un intento desesperado de llamar la atención del mundo sobre el drama que se estaba desarrollando.
Las Maldivas están desapareciendo. Literalmente.
El 80% de la superficie del país se encuentra a menos de un metro sobre el nivel del mar. La altura media de las islas es de apenas 1,5 metros. A veces me imagino cómo to musi ser: vivir en un lugar donde cada ola te recuerda que tu hogar puede desaparecer. 1.190 islas dispersas por el Océano Índico, de las cuales solo 200 están habitadas.
Maldivas refuerzan sus objetivos de desarrollo sostenible: bajo la superficie del océano
Pero aquí comienza la extraña historia. En 2024, más de 2 millones de turistas visitaron Maldivas. Resorts de lujo, villas sobre pilotes, restaurantes submarinos. La gente paga fortunas por pasar sus vacaciones en un lugar que podría dejar de existir en unas pocas décadas. Es un verdadero paradoja, ¿no crees?

El turismo aporta al país alrededor del 60% de su PIB. Sin él, Maldivas habría colapsado económicamente mucho antes de que el agua las cubriera. Pero ese mismo turismo contribuye al cambio climático que está acabando con el país. Aviones, barcos, aire acondicionado en los hoteles.
Creo que esto debe de ser frustrante para los políticos locales. Por un lado, necesitan el dinero del turismo para sobrevivir. Por otro, ven cómo cada año el nivel del agua sigue subiendo. «¿Cómo se puede gobernar un país cuando no sabes si dentro de 50 años seguirá existiendo?»
Quizás por eso las Maldivas han apostado tan decididamente por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Para ellos no es una teoría abstracta sobre el desarrollo. Es una cuestión de supervivencia. Cada día de retraso significa que el mar se acerca más.
El gobierno en Malé entendió que el enfoque tradicional de la política aquí no funcionará. No se puede pensar solo en elecciones y mandatos de cuatro años. Hay que pensar en generaciones futuras, incluso si no se sabe si esas generaciones tendrán un lugar donde vivir.
Tres pilares de la estrategia ODS: economía, sociedad, medio ambiente
Las Maldivas llevan años demostrando que los países pequeños pueden pensar a nivel global. Tras destacar la urgencia de los retos climáticos, es momento de analizar mecanismos concretos para implementar estrategias de desarrollo sostenible.

El pilar económico se basa en una regla simple: incentiva aquello que quieres ver. El gobierno ha introducido exenciones fiscales para los resorts que eliminan el plástico de un solo uso. Los hoteles que utilizan sistemas de desalinización de agua de mar alimentados por energía solar reciben una reducción del 15 % en el impuesto turístico. No se trata solo de gestos simbólicos: desde 2019, 240 resorts han obtenido la certificación «plastic-free», generando ingresos de 890 millones de dólares al año.
| Pilar | Programa insignia | Métrica clave |
|---|---|---|
| Económico | Resorts verdes | 240 instalaciones certificadas |
| Social | Educación a distancia | 540 mil estudiantes cubiertos |
| Ambiental | Energía renovable | 26 % participación actual |
La dimensión social consiste principalmente en combatir el aislamiento geográfico. La enseñanza a distancia ya ha llegado a 540 mil estudiantes en atolones remotos, una cifra que hace apenas cinco años parecía inalcanzable. Los programas de telemedicina bajo el amparo del ODS 3 permiten consultas especializadas sin necesidad de viajar a Malé. Prácticamente cada familia en Maldivas tiene ahora acceso a atención médica básica a través de conexiones satelitales.
Alguna vez pensé que este tipo de soluciones eran ciencia ficción para países ricos. Resulta que la necesidad puede ser la madre de la invención.
El pilar medioambiental se centra en dos objetivos: alcanzar un 70 % de energía renovable para 2030 y restaurar 450 hectáreas de manglares al año. Actualmente, la proporción de fuentes renovables es del 26 %, principalmente gracias a las plantas solares en islas deshabitadas. El programa de restauración de manglares incluye no solo la plantación, sino también el monitoreo mediante drones, una tecnología que permite seguir el crecimiento de la biomasa en tiempo real.
El mecanismo de gestión es la Estrategia Nacional de Desarrollo 2020-2030, que ha integrado directamente los ODS en el sistema de planificación presupuestaria. Cada ministerio cuenta con su propio panel de indicadores KPI, actualizado trimestralnie. Suena burocrático, pero funciona: todos los proyectos de infraestructura deben pasar por un filtro de conformidad con al menos tres objetivos de desarrollo sostenible.
Estas estructuras oficiales y acciones concretas constituyen una base sólida, aunque no todo transcurre sin disputas y controversias, que merecen un análisis aparte.
Controversias y desafíos: ¿resistirá el turismo verde la prueba del tiempo?
Las Maldivas en las redes sociales parecen un auténtico paraíso. Aguas turquesas, lujosas villas sobre el agua, influencers promocionando “ vacaciones ” sostenibles. Pero detrás de este brillante escaparate se esconden algunas verdades incómodas.

El problema de Maldivas es que cada paso hacia el turismo sostenible genera nuevas controversias.
Tomemos como ejemplo lo que ocurrió en noviembre de
Las redes sociales explotaron. Los comentarios fueron implacables. Un usuario escribió: «Así es su ecología: destruir arrecifes para construir más piscinas». El resort eliminó la publicación rápidamente.
Aquí tienes los tres principales desafíos que no te dejan en paz:
- El dilema de la recuperación – cada nuevo proyecto implica dragar el fondo y destruir el ecosistema
- Escépticos climáticos – utilizan el aumento de los precios de la vivienda como argumento en contra de la amenaza
- Problema de residuos – 2 kg de basura por turista al día y unas posibilidades de reciclaje lamentables
Lo que más me irrita es el argumento de los escépticos. Uno de ellos me dijo recientemente:
«Si las islas se están hundiendo, ¿por qué los precios de las casas siguen subiendo? Eso demuestra que las islas no se hunden y que todo este pánico no tiene sentido.»
Por un lado… tiene sentido. ¿Quién invertiría en algo que está destinado a desaparecer? Por otro lado, el mercado inmobiliario no siempre refleja la realidad climática. ¿Recuerdan la crisis de 2008? Los precios subían hasta el último momento.
El verdadero dolor de cabeza son los residuos. Cada turista genera en promedio 2 kilos de basura al día. En los pequeños atolones no hay espacio para plantas de reciclaje. La mayoría del plástico termina… ¿dónde exactamente? Oficialmente, en los vertederos. Extraoficialmente, en el océano.
Lo vi con mis propios ojos durante una visita a un atolón local. Montañas de botellas de agua, envases de comida. Y el resort a 200 metros de allí se promociona como una «instalación zero waste».
Eso no significa que todo sea mentira. Algunos centros realmente se esfuerzan. Pero la diferencia entre el marketing y la realidad a veces parece un abismo.
Curso hacia 2030: ¿cuáles son los próximos pasos para los ODS de Maldivas?
Las Maldivas tienen por delante unos años clave para cumplir realmente sus ambiciosos objetivos climáticos. Ya no se trata de debatir, sino de actuar de manera concreta.

CRONOGRAMA DEL CAMINO HACIA LA NEUTRALIDAD DE CARBONO
01.01.2025 -------- Puesta en marcha de las principales granjas solares en el atolón
15.06.2026 -------- Modernización del sistema energético de las islas
30.09.2027 -------- PUNTO DE CONTROL: 50% de energía renovable
01.03.2029 -------- Finalización de los proyectos de almacenamiento de energía
31.12.2030 -------- OBJETIVO: Neutralidad de carbono
Sinceramente, este cronograma parece ajustado, pero factible. Lo fundamental será mantener el ritmo entre 2027 y 2029, cuando la mayor parte de la infraestructura ya debe estar lista.
En cuanto a inversiones, aquí realmente están ocurriendo cosas muy interesantes. La economía azul no es solo una palabra de moda, sino oportunidades concretas. Start-ups dedicadas a la acuicultura, el reciclaje de plásticos oceánicos o tecnologías de desalinización buscan financiación. Los bonos verdes de Maldivas están ganando popularidad porque los inversores ven en ellos un sentido a largo plazo.
Pero para que todo esto funcione, se necesita colaboración externa. Los turistas pueden elegir resorts con certificación ecológica, los inversores pueden dirigir su capital hacia proyectos renovables y los responsables políticos pueden apoyar la transferencia de tecnología. Puede sonar ingenuo, pero cada uno de estos grupos realmente influye en el ritmo del cambio.
¿Qué se puede monitorear en los próximos años? El porcentaje de energía renovable, el número de nuevos proyectos de economía azul, los cambios en la política turística. Estos indicadores mostrarán si Maldivas va en la dirección correcta.
Creo que el año 2030 será una prueba no solo para Maldivas, sino para todo el modelo de pequeños estados insulares que luchan contra el cambio climático. Si lo logran, se convertirá en un modelo a seguir para los demás.
El futuro de Maldivas depende de las acciones que se tomen en los próximos tres años: no hay tiempo que perder.
NOAH MI
editor de viajes y estilo de vida

