El mundo del queso es un viaje a través de sabores, texturas y tradiciones. Bien servido, puede ser la estrella de una reunión, una excusa para largas conversaciones y una experiencia culinaria en sí mismo. Con motivo del Día Internacional del Queso, Dominika Reich, sumiller, catadora y propietaria de la charcutería The House of Cheese, comparte sus conocimientos sobre el arte de servir quesos. Como experta con varios años de experiencia adquirida en cursos de formación por toda Europa, ofrece soluciones de probada eficacia para ayudar a convertir una simple tabla de quesos en una composición que deleite tanto a los ojos como al paladar. Esta guía le guiará a través de todas las etapas del arte de servir quesos: desde la elección de los tipos adecuados, la preparación, el corte y la combinación con los acompañamientos.
Temperatura y tiempo – preparación del queso para servir
Saque los quesos del frigorífico unos 30 minutos antes de servirlos. Este sencillo paso es de vital importancia, ya que permite que los quesos «respiren» a temperatura ambiente y liberen todo su sabor. Los quesos blandos y enmohecidos adquirirán la textura cremosa adecuada, incluso se volverán ligeramente líquidos en el caso de las variedades más maduras.
El arte de cortar: diferentes técnicas para diferentes quesos
– Quesos blandos (brie, camembert, munster, roquefort)
Estos delicados quesos se cortan mejor en triángulos, guiando el cuchillo desde el centro hacia el borde. Los trozos resultantes quedan mejor si se colocan en forma de abanico. No olvide cortar primero los quesos blandos, preferiblemente nada más sacarlos del frigorífico.
– Quesos semiduros (gouda joven, emmentaler, morbier, taleggio)
Corte quesos como el gouda joven o el emmenthaler en barras o triángulos más pequeños, la forma de cortar se adaptará al tamaño de la pieza.
– Quesos duros y curados (parmesano, cheddar curado, gruyère)
Estos quesos de sabor intenso se cortan mejor en dados regulares. Las variedades muy duras, maduradas durante más de 2 años (como el Parmesano o el Gruyère añejo), pueden partirse según su estructura natural, a menudo ya cristalizada, obteniendo trozos irregulares y con carácter.
Juego de cuchillos para queso
Utilizar cuchillos distintos para quesos diferentes ayuda a conservar el sabor original y evita que se mezclen los sabores. Un buen juego de quesos suele incluir varias cuchillas especialmente diseñadas: desde las finas para quesos blandos, pasando por cuchillos con agujeros para los semiduros, hasta las robustas para los duros de larga maduración. Con las herramientas adecuadas, cortar es más fácil y la presentación adquiere un toque elegante.
Cómo componer la tabla de quesos perfecta
– Una tabla de quesos clásica debe incluir un queso blando, un queso duro, un queso azul, un queso de cabra y un queso de oveja, para garantizar la variedad de sabores y texturas.
– Alternativa: una tabla compuesta exclusivamente por quesos de cabra o de oveja, pero de diferentes texturas: desde requesón y queso fresco, hasta queso con moho blanco o azul, pasando por queso semiduro y queso de larga curación.
Los acompañamientos adecuados pueden llevar la degustación de quesos a otro nivel. Algunas combinaciones se han convertido en clásicos por una buena razón: el contraste de intensidad y dulzor crea una fascinante armonía de sabores. El brie o el camembert cremosos combinan de maravilla con mermelada de pera. Los quesos de cabra ganan en profundidad cuando se acompañan de higos frescos o secos. Los quesos duros de larga maduración se complementan a la perfección con conservas de frutas oscuras, como cerezas o arándanos. Los dátiles secos, los albaricoques o las ciruelas pasas también merecen la pena. Los frutos secos y las almendras, especialmente caramelizados o con trufas, introducen un agradable contraste de texturas. Si le gusta experimentar, puede servir la tabla de quesos con pimiento verde, lavanda, flores comestibles o guindilla. Para los degustadores aventureros, también hay quesos ya preparados con añadidos poco obvios, como mango confitado, jengibre o incluso chocolate. Estas combinaciones inusuales abren dimensiones de experiencia gustativa totalmente nuevas.
Elegir la superficie adecuada
El queso se presenta de forma llamativa en una gran variedad de sustratos. Las tablas de madera son un clásico que siempre funciona. Las piedras naturales como el granito o el mármol añaden elegancia, mientras que las losas de pizarra negra, muy utilizadas en restaurantes, aportan un estilo moderno y sofisticado. La elección depende de la naturaleza de la reunión y de la estética que se quiera conseguir.

