Jack McCollough y Lazaro Hernandez llevan la casa de moda al corazón nevado del Mont Blanc. Campaña Loewe 2026/2027 no elige un fondo seguro. Jack McCollough y Lazaro Hernandez, quienes actualmente lideran la nueva dirección creativa de la marca, trasladan la colección a uno de los lugares más exigentes que se puedan imaginar para una sesión de moda. En la Pointe Helbronner, en el macizo del Mont Blanc, a una altitud de 3470 metros. Detrás del objetivo estuvo Talia Chetrit, y la montaña, la nieve, el viento y la niebla se convirtieron en parte del propio lenguaje de la campaña.
Loewe pone a prueba su nueva identidad en condiciones extremas
La nueva campaña Loewe es mucho más que una presentación de colección. Es una prueba visual de hasta dónde puede llevar la marca su estética sin perder su propia identidad. Sin embargo, McCollough y Hernandez no intentan distanciarse del lenguaje tradicional de la casa de moda. Al contrario. Toman sus elementos más reconocibles y los sitúan en contextos completamente nuevos.



A una altitud de 3470 metros, todo se vuelve más nítido. Los colores intensos contrastan con el blanco de la nieve, la piel y el ante adquieren una presencia casi tangible, y las siluetas amplias parecen haber sido creadas precisamente para enfrentarse al frío y al clima impredecible. La campaña presenta la colección a través del movimiento, la tensión y el contacto con el entorno, en lugar de construir una clásica narrativa sobre un lujoso paisaje invernal.
Talia Chetrit en lugar de una postal de los Alpes
Talia Chetrit no fotografía el Mont Blanc como una postal turística. Sus encuadres son cercanos, densos y por momentos casi claustrofóbicos. La nieve, las estructuras metálicas, las barandillas, las superficies negras y los elementos de la arquitectura alpina entran en un diálogo directo con la ropa. En lugar de panorámicas monumentales, aparece la fisicalidad del lugar.
Es precisamente por eso que la ropa no se pierde en el espectacular paisaje. Al contrario: empieza a competir con él. Azul eléctrico, amarillo ácido, verde intenso o naranja aparecen sobre el fondo de la nieve casi como señales de alarma.
En uno de los estilismos más característicos, Julia Garner aparece con una parka naranja oversize cuyo color casi corta el paisaje blanco. Las siluetas deportivas, los guantes, las gafas, el calzado robusto y las prendas voluminosas hacen que la colección permanezca fuertemente ligada a la fisicalidad del lugar.
Julia Garner, Lil Yachty y Cosima von Bonin en el centro de la campaña
En la campaña aparecen Julia Garner, Théodore Pellerin, Lil Yachty, Laïka Blanc-Francard, Beau Gadsdon, Nyawurh Chuol, Carin Herven y Siegfried Blanche. La artista Cosima von Bonin también desempeña un papel importante, ya que su obra se ha convertido en uno de los puntos de referencia clave para el nuevo capítulo de Loewe.

La presencia de von Bonin no es un añadido artístico casual. Sus característicos animales, algo absurdos y deliberadamente “perezosos”, aparecen en el universo de la colección y en los accesorios. En contraste con el austero paisaje del Mont Blanc, crean un contraste interesante. Las montañas, asociadas con el esfuerzo, la resistencia y la conquista de cumbres, se encuentran aquí con una estética de humor, calidez hogareña y una despreocupación controlada.
Este es uno de los elementos más interesantes de la nueva estrategia de Loewe: en lugar de elegir entre arte, artesanía, moda y vida cotidiana, la marca intenta reunirlos en una sola imagen.
La artesanía de Loewe ocupa un lugar central
El entorno extremo también juega a favor del propio producto. En la campaña se aprecian claramente los materiales, las texturas y la construcción de las prendas y accesorios. La gamuza, el cuero, el shearling y los tejidos reciben un fondo fuerte y natural en forma de hielo, nieve y metal.
Los elementos inspirados en la obra de Cosima von Bonin resultan especialmente interesantes. Sus motivos gráficos se trasladan al cuero y a la técnica de la taracea, mostrando el lado artesanal de Loewe sin necesidad de construir en torno a él una narrativa clásica sobre el lujo.
Continuidad en lugar de una ruptura radical
Lo más interesante de la campaña de Loewe 2026/2027 es quizás aquello que en ella no está. McCollough y Hernandez no intentan a toda costa crear la impresión de un reinicio total.
En la campaña regresan los motivos conocidos de anteriores trabajos de Talia Chetrit para Loewe, como el hielo de colores o las frutas escarchadas. Sin embargo, esta vez se presentan a una escala diferente y en un nuevo contexto. El hielo puede recordar a cumbres montañosas en miniatura, mientras que las frutas parecen hallazgos conservados de otro mundo.
Es una forma sutil de mostrar el cambio. Un nuevo capítulo no tiene por qué significar borrar el anterior.
Loewe bajo presión — y de eso se trata
La campaña para la temporada otoño-invierno 2026/2027 es así una historia sobre la moda, pero también sobre el proceso creativo. La altura, la temperatura y el clima se convierten en una metáfora de la situación en la que se encuentra hoy Loewe: la marca mantiene sus propios códigos, pero explora cómo pueden funcionar tras el cambio de dirección creativa.
McCollough y Hernandez proponen un lenguaje basado en el movimiento, el volumen, las referencias deportivas, el color y la tensión corporal. Talia Chetrit, en lugar de suavizar esta visión, permite que choque con la realidad.
Y es precisamente por eso que la Campaña Loewe 2026/2027 funciona mejor cuando deja de ser simplemente una sesión espectacular en las montañas. El Mont Blanc no es aquí una decoración. Es una prueba.
A una altitud de 3470 metros es difícil ocultar algo. Y quizás de eso se trate el nuevo Loewe.

