Las zapatillas dejaron de ser solo calzado deportivo en algún momento entre 2015 y 2017. Balenciaga, bajo la dirección de Demna Gvasalia, hizo algo que nadie esperaba de la alta costura: tomó formas “feas”, siluetas oversize y una distancia irónica hacia el propio concepto de belleza, y lo llevó a las pasarelas. Esto es precisamente el famoso “nuevo lujo”: la fusión del streetwear, la alta costura y la cultura de masas, que elevó el calzado cotidiano al rango de statement pieces.
¿Qué es el «nuevo lujo» en las zapatillas?
El nuevo lujo es una inversión de los códigos: en lugar de perfección, ironía; en vez de discreción, diseño llamativo; en lugar de tradición, relevancia cultural.
Speed Trainer (2016) parecía un calcetín sobre una suela. Triple S (2017) son » dad shoes» de tres mil zlotys que enamoraron tanto a adolescentes como a editoras de Vogue. Track (2018) recuerda a unas zapatillas de trekking del futuro. Cada modelo es un punto de inflexión: prueba de concepto de que el lujo no tiene que ser elegante para ser deseado.
Ahora, en 2026, Pierpaolo Piccioli toma el mando e introduce Radar y Triple S.2. Un nuevo capítulo, pero ¿cambiará la propia definición?
fot. balenciaga.com[/caption]
Cuando la «fealdad» se convierte en deseo: cultura y controversia
Para algunos, Balenciaga es una revolución cultural. «La fealdad se vuelve deseable», porque la marca rompió las reglas y demostró que el lujo no tiene que ser elegante. Triple S o Track son símbolo de valentía: una fusión de la calle, la alta moda y la ironía. Los partidarios afirman que es la voz auténtica de una generación que no quiere parecerse a sus padres con los clásicos mocasines. Y además, esa influencia en el street style. De repente, todos llevan chunky sneakers, desde influencers hasta diseñadores. Es la prueba de que la forma puede sorprender y, al mismo tiempo, definir una era.

Críticos y controversias
Los críticos ven algo diferente. ¿Las acusaciones? «Poverty chic»: estetizar la pobreza por sumas astronómicas. La etiqueta «Made in China» junto a un precio de más de 800 euros genera preguntas. Y luego llegó el escándalo: en 2022 la marca lanzó «Full Destroyed» por 1.850 USD (límite de 100 pares). ¿Zapatos destrozados por una fortuna? Internet explotó. Aún peor fue la campaña con niños y peluches en bondage: #CancelBalenciaga hizo que la gente quemara sus zapatos en público.

Y aquí está la paradoja: cada escándalo, cada meme solo refuerza el reconocimiento de la marca. Balenciaga funciona como contenido viral. El shock impulsa la conversación, la conversación construye estatus. ¿Es una estrategia inteligente o puro caos? Difícil de decir. Una cosa es segura: la marca vive en la tensión entre «accesible para todos» y «llevada por la élite». Y es precisamente esa tensión la que explica por qué cada modelo provoca reacciones tan extremas.
Modelos, técnica y mercado: qué es lo que realmente compras
Cuando compras Balenciaga, no pagas solo por el logo. Cada modelo es una construcción específica con parámetros medibles. Triple S es un clásico con suela de capas (aprox. 6,5 cm de altura), construida a partir de tres tipos de zapatillas. Triple S.2 fue más allá, 68 piezas componentes, estructura más ligera, bandas en degradado y desgastes intencionados. Radar es un modelo ultraligero con doble cordón de 360° y perfil bajo. Track recuerda a una bota de trekking con parte superior multicapa, GORE-TEX y cage (pero atención, no es » technical equipment » para deporte). ¿Speed Trainer? Slip-on de punto reciclado, pesa aproximadamente medio kilo cada uno.
Precios, reventa y disponibilidad

Balenciaga zapatillas empiezan desde unos 800 USD y llegan hasta 2 000 USD. Triple S cuesta entre 895 y 1 100 USD. ¿En Polonia? Se pagan entre 2 000 y 7 000 PLN por par. En el mercado de reventa (StockX, Grailed), las Triple S rondan los 800-1 000 USD, con un precio medio de reventa de 699 USD. Disponibilidad en 2026: boutiques Balenciaga más pre-order online. Los modelos más populares se agotan en cuestión de horas, las listas de espera son la norma. Así que sí, puedes comprarlas, pero no siempre de inmediato.
Entre el icono y la controversia
Balenciaga ha demostrado que el lujo ya no tiene que jugar a lo seguro. Las zapatillas de esta marca se han convertido en algo más que un calzado, son un símbolo de cambio generacional. Mientras las casas de moda tradicionales permanecían en la clásica, Balenciaga apostó por la rareza, la provocación y una burla consciente de su propio precio.

Todo esto demuestra que el » nuevo lujo » es un juego con el público. Ya no se trata de belleza o calidad en el sentido tradicional, sino de conversación, reacción y presencia en la cultura. Balenciaga entendió que la controversia vende mejor que la perfección, y los jóvenes compran aquello de lo que se habla, no lo que cuelga en un museo de moda. Es difícil decir si este modelo sobrevivirá la próxima década, pero ahora mismo así es como luce la cima.
Kenny
Luxury Reporter
para Luxury News

