Hay colecciones que intentan gritar, y otras que simplemente hablan — con calma, en voz baja, pero lo suficientemente claro como para que sea imposible ignorarlas. El desfile de Alberta Ferretti Otoño–Invierno 2026–2027 en Dubái pertenecía a esta segunda categoría. No fue un manifiesto ni un intento de reinicio espectacular. Fue una conversación sobre la fuerza femenina que no necesita declaraciones, porque se manifiesta mejor en el movimiento, la textura y la proporción.
Moda que no necesita explicaciones
Dubái, una ciudad de energía, ambición y exceso visual, se ha convertido en el escenario de una colección sorprendentemente equilibrada. No fue un coqueteo con el folclore local ni un cálculo exótico. Más bien, un gesto consciente: apostar por la universalidad en tiempos en que la moda confunde con demasiada frecuencia lo global con una adaptación superficial. Ferretti dice: el estilo no tiene pasaporte si es auténtico.
Una mujer que combina la disciplina con la ternura
El diseñador Lorenzo Serafini lleva varias temporadas construyendo de manera coherente la silueta de una mujer que no elige entre el romanticismo y el control. Ella es romántica y fuerte al mismo tiempo. Esta dualidad es especialmente evidente esta temporada. Por eso en la colección aparecen chaquetas entalladas con la cintura suavemente marcada. Las americanas femeninas no son una armadura, sino un marco. La prenda no domina el cuerpo: lo acompaña.

Es moda para mujeres que saben que la autoridad no excluye la delicadeza y que la sensualidad no disminuye la seriedad.
De la estructura a la libertad
La narración de la colección se desarrollaba como una historia bien contada. El inicio pertenecía a la sastrería: napa, líneas precisas, construcciones ceñidas al cuerpo. Luego la tensión se iba disipando gradualmente. Aparecieron fruncidos, plumas, gasas de grandes y fluidos volúmenes. Los caftanes y las formas tipo capa no eran una huida de la forma, sino más bien su prolongación natural.
Es un lujo raro hoy en día: permitir que la ropa respire.
La técnica como ventaja discreta
Detrás de la ligereza hay un trabajo sólido. Faldas plisadas en forma de A, blusas diseñadas para combinar perfectamente con las capas, siluetas de noche donde el color y la pluma construyen profundidad, no efecto. Nada aquí es casual, pero tampoco nada busca llamar la atención. Es una moda que recompensa la mirada atenta.
Legado sin sentimentalismo
La presencia de Alberta Ferretti — emocionada, pero no nostálgica — fue un recordatorio silencioso de que una casa de moda puede evolucionar sin cortar sus raíces. Esta colección no cita los archivos, sino que dialoga con ellos. Con respeto, pero sin miedo. Es una señal importante en una industria cansada de giros inesperados.



¿Tiene futuro la lentitud?
En la era de los algoritmos y las reacciones instantáneas, Ferretti propone algo pasado de moda: el desarrollo sin prisas. ¿Será suficiente? Quizás eso es precisamente lo que hoy falta: una moda que no persigue la atención, sino que construye una relación. La clienta de Ferretti no busca sensaciones fuertes. Busca prendas en las que pueda vivir, trabajar y soñar.
Alberta Ferretti Otoño–Invierno 2026–2027. El estilo como proceso
Otoño–Invierno 2026–2027 no es un espectáculo de fuegos artificiales. Es un camino. El desfile en Dubái recordó que el verdadero lujo no consiste en el exceso, sino en la precisión. Y el estilo —el duradero— no surge de la prisa. Madura con el tiempo. Y por eso permanece con nosotros por más tiempo.

