La marca Rolls-Royce celebra el centenario de su modelo más icónico de una manera digna solo de un aristócrata británico del mundo del automóvil. Por eso, la Rolls-Royce Phantom Centenary Private Collection es una serie exclusiva de 25 ejemplares que fusionan artesanía, arte y tecnología a un nivel nunca antes visto en la historia de los automóviles de lujo. Cada uno es una obra única firmada individualmente, valorada en unos 3 millones de dólares. Por ello, este coche está reservado únicamente para coleccionistas seleccionados.
Un homenaje a cien años de perfección: historia en cada detalle
Los diseñadores de Rolls-Royce dedicaron un año a una intensa investigación sobre la historia del modelo Phantom para capturar el espíritu de su evolución, desde el primer ejemplar de 1925 hasta la actual octava generación. El resultado de este trabajo son 77 motivos únicos, dibujados a mano e inspirados en los momentos más importantes de la historia del modelo.
Como destaca Martina Starke, directora del departamento Bespoke Design, “Phantom Centenary es una obra de arte colectiva. Una manifestación de nuestra pasión, maestría y respeto por la historia de este automóvil extraordinario”.
Rolls-Royce Phantom Centenary: un interior digno de una galería de arte
El interior del nuevo Phantom es la quintaesencia del lujo británico. Los asientos traseros hacen referencia al legendario Phantom of Love de 1926. Por eso presentan una composición de tres capas con gráficos impresos, bordados intrincados y paneles de cuero. La creación de un solo juego de asientos requirió 45 piezas individuales y miles de horas de trabajo artesanal en colaboración con un prestigioso atelier de moda.
El salpicadero, llamado Anthology Gallery, es una fusión futurista de tradición y tecnología. Construido con 50 aletas de aluminio impresas en 3D, recuerda a un libro. Como resultado, cada “página” contiene fragmentos de prensa que describen la evolución del Phantom a lo largo de las décadas.
Artesanía en su forma más pura: madera, oro y luz
La artesanía en el Rolls-Royce Phantom Centenary alcanza un nivel comparable al más alto arte de la joyería. Los paneles de madera Blackwood presentan mapas, paisajes y motivos botánicos inspirados en los viajes del Phantom a lo largo de cien años de historia.
Las técnicas empleadas —marquetería 3D, grabado láser, aplicación de tinta en capas y dorado con pan de oro de 24 quilates— convierten cada elemento en una obra única. Por eso este automóvil es una auténtica obra de arte.
No menos espectacular es el Starlight Headliner. Cientos de miles de diminutas luces crean una narración animada sobre la evolución del modelo . Así, es una historia que va desde el Phantom I hasta la actualidad.
Por fuera: una fusión de tradición y el resplandor del futuro
La carrocería del Rolls-Royce Phantom Centenary Private Collection brilla en colores únicos. Super Champagne Crystal sobre Arctic White y Super Champagne Crystal sobre Black. El efecto de brillo profundo se ha logrado añadiendo al barniz partículas de vidrio triturado y pigmentos en tono champán. Estos aportan a la carrocería una profundidad extraordinaria.

En el capó reina el Spirit of Ecstasy, la icónica figura fundida en oro de 18 quilates y recubierta con una capa de oro Au de 24 quilates. Incluso la tapa del motor y las llantas de disco cuentan con detalles dorados personalizados, con un grabado de 25 líneas que simbolizan la cantidad de unidades producidas.
Bajo el capó: la elegancia clásica sin concesiones
Rolls-Royce se mantuvo fiel a la tradición y equipó el modelo Phantom Centenary con el probado y majestuoso motor V12 biturbo de 6,75 litros, que desarrolla 420 kW (571 CV) y 900 Nm de par. Esta unidad trabaja en conjunto con una caja automática ZF de 8 velocidades y tracción trasera. Aunque el coche pesa más de 2,6 toneladas, este sistema de propulsión le garantiza una conducción suave y silenciosa. Estas cualidades han sido la seña de identidad de Rolls-Royce durante generaciones.
Rolls-Royce Phantom Centenary: la obra maestra del lujo británico
Phantom Centenary no es un modelo de aniversario cualquiera. Es un manifiesto de la filosofía de la marca. El automóvil combina la artesanía manual, la precisión tecnológica y la sensibilidad artística.
Cada ejemplar ha sido creado pensando en los coleccionistas que ven el automovilismo como una forma de arte. En la era de la electrificación y la digitalización, Rolls-Royce Phantom Centenary recuerda que el verdadero lujo no reside en la velocidad ni en la tecnología. También cuentan las emociones, la historia y el carácter único.

