Escenografías y diseños rojos inquietantes, como interrumpidos a mitad de camino de un tocador. Encajes transparentes, materiales etéreos, desnudos poco evidentes. El último desfile de Valentino fue como jugar con la intimidad. Fascinó e inquietó al mismo tiempo. Uno se pregunta si se defiende «a la moda». ¿Puede Valentino situarse de algún modo en el mundo de la moda, o funciona a su propio ritmo y en su propio plano, siendo para sí mismo?
Jugar con la intimidad: el último desfile de Valentino
El último desfile de Valentino para la temporada otoño/invierno 2025, bajo la dirección de Alessandro Michele, es una audaz reinterpretación de la intimidad como espectáculo. El diseñador, conocido por su excéntrico enfoque de la moda, transportó al público a un espacio inspirado en un baño público. Un lugar, por un lado, cotidiano y mundano, y por otro, cargado de simbolismo relacionado con la transformación, la autoexpresión y la frontera entre lo público y lo privado.
La iluminación roja, los espejos y las cabinas crearon una atmósfera sensual y lynchiana que subrayó los temas de la colección: la moda como acto de interpretación y la identidad como algo fluido y en constante negociación. Michele equilibró hábilmente el ADN clásico de Valentino con su propia estética maximalista. Por un lado, vimos trajes refinados y vestidos de cóctel inspirada en los años 40, por otro lado, atrevidas transparencias, piezas de lencería y prendas deconstruidas con espíritu de «obra inacabada».



La colección también incluía referencias a sus diseños anteriores. Rombos característicos o motivos animales, esta vez en forma de cara de gato sobre un vestido. El desfile se convirtió no sólo en una declaración de moda, sino también en una reflexión sobre la concepción contemporánea de la intimidad y el exhibicionismo en la era de las redes sociales. Michele demostró una vez más que la moda no es sólo ropa sino también un espacio para la provocación y el juego intelectual con el público.
Moda y materiales del salón en el baño: una mirada práctica
El último desfile de Valentino es una combinación de nostalgia y vanguardia, donde Alessandro Michele juega con los clásicos, dándoles un giro contemporáneo, a veces deconstructivo. Las siluetas de Valentino 2025 dialogan entre la elegancia refinada y el desenfado. Junto a trajes y vestidos de cóctel perfectamente confeccionados e inspirados en los años 40, hay piezas de lencería. Entre ellas, bodys casualmente abiertos o drapeados asimétricos.
Michele experimenta con las proporciones: blazers voluminosos y cuadrados se yuxtaponen a pantalones ajustados, y bustiers estructurados contrastan con vaqueros holgados y sueltos. Encajes transparentes, sedas fluidas y pesados vestidos de terciopelo forman una narrativa llena de juegos entre la modestia y la provocación refinada. El fuerte brazo de las americanas alude al poder del power dressing. Al mismo tiempo, se rompe con la sutileza de los detalles románticos: lazos, volantes y difusos tonos pastel.
Proyectos clave? Un vestido encorsetado con una larga cola de encaje en tonos chartreuse y lila, un corte columna de terciopelo negro con un profundo escote y el regreso de los motivos icónicos de Michele. Valentino 2025 es una colección en la que la moda se convierte en un lenguaje y las prendas en un manifiesto de expresión moderna y consciente.
Críticas y acogida del espectáculo de Valentino
El último desfile de Valentino 2025 suscitó reacciones diversas, pero intrigantes. Algunos alabaron la teatralidad y el atrevido enfoque de Alessandro Michele sobre el tema de la intimidad. Sin embargo, otros cuestionaron la controvertida escenografía y el coqueteo estético con los límites del buen gusto. Los críticos apreciaron la maestría de la sastrería y la capacidad de reinterpretar los archivos de Valentino en un contexto moderno. Sin embargo, algunos consideraron que la colección era demasiado excéntrica. Sin embargo, una cosa es cierta: el desfile no dejó indiferente a nadie. Michele demostró una vez más que la moda no sólo puede ser un objeto de belleza, sino también un campo de debate sobre el mundo moderno.

