La edición de otoño de la subasta «Joven Arte», organizada por DESA Unicum, se celebrará el 12 de noviembre de 2025 en Varsovia, en la calle Piękna 1A. Este evento, que desde hace años atrae a coleccionistas, inversores y amantes del arte contemporáneo, reúne a quienes buscan nuevos nombres y tendencias en la pintura polaca. La subasta del 12 de noviembre presentará 90 obras de jóvenes artistas que representan una amplia variedad de estilos, técnicas y sensibilidades creativas.
Subasta 12 de noviembre – Arte Joven
Entre los nombres presentados se encuentran, entre otros:
- Patrycja Nurkan (nacida en 1988) con la obra «Nº 32.» de la serie Selfies (2025): un juego introspectivo con la identidad y la cultura contemporánea de la autopresentación;
- Adam Wątor (nacido en 1970), autor de la obra «Emociones» (2025), en la que el color y la textura se convierten en el lenguaje de los sentimientos;
- Grzegorz Klimek (nacido en 1987) con el expresivo lienzo «Con fuoco» (2025);
- Paulina Taranek (nacida en 1989) con una composición delicada, casi meditativa, «Ori» (2025);
- Izabela Manturo (nacida en 1995), autora de la obra «F040» (2025), que utiliza el lenguaje de la abstracción geométrica;
- Anna Chorzępa-Kaszub (nacida en 1985), quien en la obra «Agua – hacia la superficie» del ciclo Elementos (2025) muestra el movimiento, la luminosidad y la armonía de la naturaleza;
- Agnieszka Zabrodzka (nacida en 1989) con la evocadora composición «En el bosque» (2025);
- Damian Lisiewski (nacido en 1992) con el irónico y colorido lienzo «Pieski w Królikarni» (2025);
- y Malwina Jagóra (nacida en 1990) con la obra «Todo el mundo en nuestros brazos» (2025), que fusiona la emoción con una narrativa figurativa.
Cada una de estas obras es no solo una propuesta artística, sino también un posible punto de partida para crear una colección: una inversión consciente y a largo plazo en la joven generación de creadores polacos.
Arte joven en Polonia: diversidad, conciencia, autenticidad
El arte polaco joven de los últimos años se caracteriza por una extraordinaria diversidad de temas y formas. Los creadores nacidos en los años 80 y 90 del siglo XXI crecieron en un mundo lleno de contrastes: global, digital y, al mismo tiempo, incierto. Sus obras suelen ser personales, emocionales y, a la vez, profundamente reflexivas respecto a la contemporaneidad. En ellas se percibe un diálogo con la tecnología, las redes sociales, la ecología y la experiencia cotidiana.

Por ejemplo, Patrycja Nurkan en su serie Selfies plantea preguntas sobre la identidad en la era de la exposición digital, mientras que Adam Wątor y Grzegorz Klimek recurren a la emoción y la energía del gesto pictórico. Por su parte, Anna Chorzępa-Kaszub y Agnieszka Zabrodzka buscan la dimensión espiritual de la naturaleza, devolviendo a la pintura su carácter contemplativo. Finalmente, Damian Lisiewski y Malwina Jagóra proponen un sutil juego entre el realismo y la metáfora, entre la cotidianidad y la poesía de la imagen.
Esta generación de artistas es consciente, no solo en el plano artístico, sino también en el comercial. Muchos de ellos participan en residencias, exposiciones internacionales y proyectos interdisciplinarios. Gracias a esto, sus obras adquieren contexto y sus nombres empiezan a aparecer en el ámbito de las galerías y colecciones privadas.
¿Por qué vale la pena invertir en el arte joven polaco?
El mercado del arte polaco ha experimentado cambios dinámicos durante la última década. Por un lado, cada vez más personas buscan formas alternativas de invertir su capital. Por otro, crece la conciencia de que las obras de jóvenes artistas pueden adquirir un valor considerable con el tiempo. Las estadísticas confirman que los precios de las obras de la serie “Joven Arte” están en aumento. Basta con mirar los nombres de los creadores que debutaron en estas subastas hace algunos años y que hoy alcanzan precios varias veces más altos en el mercado secundario.
Invertir en el arte joven es, sin embargo, czymś więcej que tylko un cálculo financiero. Es también un gesto de confianza y apoyo hacia los creadores que recién comienzan a budować swoją pozycję. Para muchos coleccionistas – especialmente aquellos que recién empiezan su aventura con el arte – este tipo de subastas son el punto de entrada ideal. Los precios de salida suelen comenzar ya desde mil zlotys. Por eso permiten construir una colección de forma gradual, sin asumir riesgos excesivos.
La rentabilidad de este tipo de inversión puede tener, por tanto, una doble dimensión: estética y financiera. Un cuadro colgado en la pared influye emocionalmente cada día, crea ambiente e inspira. Con el paso de los años, puede convertirse en un valioso activo. Cabe recordar que el mercado del arte no es tan susceptible a las fluctuaciones económicas como la bolsa. Por eso es más estable y a largo plazo. Además, en tiempos de crisis, a menudo gana en importancia.
Mercado, tendencia, responsabilidad
El creciente interés por el arte joven no es solo una cuestión de inversión. Es también una tendencia cultural más amplia. Los jóvenes artistas son hoy el barómetro de las emociones sociales y portadores de valores. Estos son importantes para el público. Se trata de autenticidad, sensibilidad y originalidad. Al invertir en sus obras, no solo compramos un cuadro: nos convertimos en parte del proceso de construcción de una nueva identidad para el arte contemporáneo polaco.

Un coleccionista responsable no se fija únicamente en el posible beneficio, sino también en su aporte al desarrollo artístico y simbólico. En este sentido, la subasta «Joven Arte» es no solo una oportunidad para pujar, sino también —y quizás sobre todo— una invitación a reflexionar sobre el papel que el arte puede desempeñar en nuestra vida cotidiana.
Arte Joven. El futuro empieza hoy
La subasta del 12 de noviembre de 2025 es una oportunidad excepcional para descubrir nombres que pronto podrían dar forma al panorama del arte contemporáneo polaco. En un mundo donde cada vez más cosas pierden valor con el paso de los años, el arte sigue siendo uno de los pocos ámbitos que lo ganan. Emocionalmente, estéticamente y financieramente. “Arte Joven” es, por tanto, no solo una subasta. Es una inversión en el futuro.

