La última campaña de Balenciaga en colaboración con Demna es una obra maestra en todos los sentidos. Las imágenes continúan el proyecto artístico de la pareja de fotógrafos. Famosos delante del objetivo. Interiores lujosos y escenarios prestigiosos. Y, sin embargo, algo chirría, provoca inquietud. Algo llama la atención e hipnotiza en estas fotografías. ¿Dónde está el secreto de la campaña de Balenciaga con Claudia Schiffer y Nicole Kidman?
Balenciaga con Claudia Schiffer y Nicole Kidman – una combinación magistral de fotografía de moda, retrato y deconstrucción del lujo
La campaña de Balenciaga con Claudia Schiffer y Nicole Kidman para la temporada Invierno 2025 no es sólo una impactante colección de imágenes publicitarias, sino una compleja declaración artística que combina moda, fotografía conceptual y una sutil narrativa simbólica. También marca el cierre de un capítulo en la historia de la marca. La última campaña creada bajo la dirección de Demna. Capturada por el ojo distintivo de Juergen Teller.
El objetivo de Teller: la verdad documental en lugar de la ilusión de la moda
Las fotografías de Teller están tomadas en los interiores históricos de un hotel de Biarritz. Se caracterizan por el enfoque típico del fotógrafo. Así, son crudas, deliberadamente sin retoques e íntimas. Los encuadres suelen estar situados en el centro. Con luz diurna plana y elementos de aleatoriedad sin posar. Esta estética fotográfica crea un marcado contraste con los suntuosos interiores: escaleras de mármol, pesadas cortinas, paredes derruidas y glamour de salón. Éste lleva las marcas del paso del tiempo.
En este contexto, la campaña de Balenciaga con Claudia Schiffer y Nicole Kidman aparece como un diálogo entre la elegancia y la decadencia, la estructura y el deterioro, la belleza y la ansiedad. Teller desencantó a la moda de su glamour tradicional. Por lo tanto, la presenta como parte de la realidad. Llena de tensión, sobriedad y profundidad psicológica.
Estilismo: contraste de formas y deconstrucción del lujo
En términos de moda, la campaña presenta una amplia gama de diseños. Desde las icónicas siluetas de alta costura de Balenciaga hasta referencias deportivas y elementos de la colección Balenciaga | PUMA. El estilismo de Marie Chaix enfatiza los rasgos creativos característicos de Demna. Predominan los hombros escalados, las líneas afiladas, los cortes deconstructivos y los contrastes de materiales. Tanto los abrigos de noche con volúmenes expresivos como los vestidos minimalistas están presentes en la campaña. Se llevan con accesorios expresivos.









foto: kendam.com
Destacan los accesorios: los tacones de aguja de satén Shibuya, el bolso de piel Rodeo de textura inconfundible y los zapatos deportivos yuxtapuestos a formas elegantes. El contraste subraya el continuo coqueteo de Balenciaga con la noción de «post-lujo». Los estilismos no están sujetos a las reglas clásicas de la armonía. En su lugar, se equilibran entre la experimentación y la despreocupación. Inestabilidad controlada.
Balenciaga con Claudia Schiffer, Nicole Kidman e Isabelle Huppert. Campaña íntima con iconos del cine y la moda
La participación de un elenco tan diverso y cuidadosamente seleccionado – Claudia Schiffer, Nicole Kidman, Isabelle Huppert, Patrick Schwarzenegger, Arthur Chen, Liu Wen, Adut Akech y Roxane – no es sólo un efecto mediático. Cada uno de estos personajes aporta su propia historia a la campaña Balenciaga Invierno 2025. Un aura y una tensión diferentes. Junto a los iconos de la moda están los rostros emergentes de una nueva generación.
Claudia Schiffer, situada en un interior histórico, evoca la estética de los años noventa. En la que las supermodelos simbolizaban la forma perfecta. En esta campaña, esa forma se descompone y deconstruye. Nicole Kidman aparece cruda, casi introvertida, desprovista de glamour y, sin embargo, fascinante. Isabelle Huppert, retraída y gélida, se convierte casi en un objeto escultórico. Adut y Liu Wen, por su parte, personifican la frescura moderna y la disciplina post-couture.
Patrick Schwarzenegger y Arthur Chen aportan una presencia fresca y masculina. Suspendidos entre la moda y el cine. Juntos, crean un cuadro de personajes vivos. Simultáneamente presentes y distantes. Fuertes y frágiles. Capturados en un espíritu de minimalismo psicológico.
Su retratos realizadas por Juergen Teller, son un comentario sobre sus imágenes públicas, así como un juego reflexivo sobre las convenciones de una campaña de moda para famosos. Sus miradas esconden cansancio, reflexión, quizá incluso distancia. Como resultado, la campaña es profunda, íntima y autorreflexiva a muchos niveles. Tanto de la marca como del arte. Del fotógrafo y de las modelos.
Vídeo de la campaña y manifiesto final de Demna
La campaña también va acompañada de un vídeo de Teller, continuación de su estética característica. Observacional, tranquilo, centrado en el detalle y la discreción. El vídeo no cuenta una historia concreta. Más bien documenta un estado mocional, de identidad, de transición artística. En este sentido, Balenciaga con Claudia Schiffer y Nicole Kidman se convierte no tanto en un anuncio de una colección como en un intento de capturar un momento de cambio en la cultura de la moda.
Es Adiós a Demna como el creador que redefine los límites del lujo en Balenciaga es tranquilo, carente de fuegos artificiales. Sin embargo, al hacerlo, resulta mucho más significativa. La campaña se balancea entre un final y un nuevo comienzo. No se inscribe en una estética del triunfo. Es el resultado de una salida reflexiva y madura.

